Inolvidable Carlos

Hola a todos. Es la primera vez que escribo sobre mi primo Carlos, no por falta de ganas, lo intenté varias veces antes; en el blog inicial que Daniel creó, pero entonces me fué imposible encontrar las palabras exactas para expresar todo lo que sentía. Me sigue resultando difícil hablar de él porque sobre Carlos hay mucho que decir, porque se le sigue echando de menos y porque sigue doliendo su falta, y seguirá doliendo siempre. Supongo que, como a vosotros, me maravillaba lo genuino de su caracter; todo en él era auténtico. Carlos era de esa clase de personas que querías tener siempre a tu lado porque irradiaba algo especial que te envolvía, algo que te cautivaba y de lo que ya no querías prescindir. No sé explicar de que se trataba, quizá era su alegría, su entusiasmo o la ilusión con la que vivía las cosas, no lo sé. Ésto último siempre me sorprendió; cuando observaba a Carlos con sus hermanos o con sus amigos, pero sobre todo con sus hermanos; me daba cuenta de lo mucho que disfrutaba con ellos, la imagen de los tres riéndose de las cosas más absurdas que os podais imaginar es algo que permance en mi memoria. Carlos era así, capaz de disfrutar de los momentos más sencillos y de las cosas más cotidianas. Son muchos los recuerdos que guardo de él, muchísimos; pero si tengo que elegir, me quedo con un sencillo gesto que sin duda lleva su huella, su sonrisa y su particular forma de reir; nunca los olvidaré. Antes hablaba de ese “algo” que Carlos tenía y que te atrapaba; de esa esencia de la que ya ni querías ni podías prescindir, por eso, porque no quiero prescindir de él, siempre lo llevaré en mi recuerdo y siempre lo llevaré conmigo. Gracias Daniel por darnos la oportunidad de seguir echándolo de menos en compañía.

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