Comportamiento humano
A través de econophysics.org leo un artículo curioso sobre leyes de potencia y actividades humanas. Los modelos más habituales en el estudio de frecuencia de actividades humanas están basados en procesos de Poisson. Este modelo supone que los sucesos objeto de estudio son independientes entre sí (esto es, tienen la misma probabilidad) y ocurren con una frecuencia fija, es decir, que el intervalo de espera entre un suceso y el siguiente es constante.
Ejemplos de este modelo son el estudio de fluidez del tráfico, frecuencias de accidentes, control de inventario, llamadas recibidas en un callcenter, congestión en comunicaciones móviles... Intuitivamente, como primera aproximación me parece razonable.
Sin embargo, estudios recientes apuntan a que nuestras acciones humanas se desvian considerablemente de los pronósticos aportados por este modelo.
De hecho, esta desviación es considerable en los extremos de la distribución: Según el modelo de Poisson los extremos decrecen exponencialmente, lo que significa que prácticamente desprecia los tiempos de espera largos. Aunque seguramente te habrá ocurrido que cuando vas a la parada del bus ves marcharse a dos autobuses en un intervalo de menos de 1 minutos, y cuando te toca esperar a ti, el siguiente no viene hasta pasado un cuarto de hora. O sea, que no es tan raro que sucedan estas cosas.
Todo ha surgido a partir del artículo The origin of bursts and heavy tails in human dynamics de un tal Albert-László Barabási. No conocía a este investigador y por lo que veo ya ha caído en la red de Redes.
Según el análisis que ha hecho Barabasí sobre la comunicación electrónica entre varios miles de personas de una universidad (principalmente via email, pero también sobre chats, ftp y demás protocolos) concluye que esta interactividad sigue una ley de potencias. Lo que significa que en los extremos (intervalos largos sin que ocurra nada) son apreciables y sí hay que tenerlos en cuenta.
La explicación viene dada por la naturaleza humana de priorizar y por la cola de espera derivada de esta priorización: Cuando tenemos varias actividades que hacer, les asignamos ordenes de importancia: Primero hacemos las más úrgentes y/o críticas y conforme se van solucionando, realizamos las de menor orden de prioridad.
Puede parecer que el causante de esto es internet, la "e-comunicación" del siglo XXI. Sin embargo, otro estudio analiza la correspondencia que tuvieron Darwin y Einstein (cada uno por su lado) y demuestra que los datos también se ajustan a una ley de potencia.
Las razones son las mismas que en el caso anterior: Se responde antes a las cartas más importantes (bajo el punto de vista del investigador), manteniendo una correspondencia frecuente con el nucleo de investigadores/colaboradores afines y se demoran las respuestas a gente más esporádica.
Curioso.
Publicado por Daniel Bravo a las 08:56
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